Jerrod y su esposa LaVonne, de la zona surcentro de Los Ángeles, se fueron a la cama, preocupados como todos los demás en su pequeño mundo de pobreza, crimen y drogas. LaVonne, temiendo un nuevo embarazo. Jerrod, sólo preocupado acerca del pago del alquiler. Como siempre, no estaban durmiendo bien.
De pronto, despierto y alerta, despierto y alerta como nunca antes y sintiéndose mejor que nunca, Jerrod prácticamente salta de la cama. Entra a la cocina y mira el reloj de la cocina, marca las "3:33 a.m." Y de alguna forma, instintivamente lo sabe... su vida se transforma, alterada, para siempre, por esta hora mágica. Jerrod regresa a la cama y duerme como un bebé. Desaparecen sus miedos y preocupaciones; tiene una experiencia increíble en varios sueños. Controla sus sueños, controla su destino.
Al romper el alba, mientras la luz llena su minúsculo apartamento, suena el teléfono. El mismo teléfono que se suponía estaba desconectado por ahora. "Jerrod, es el teléfono..." LaVonne le da un ligero codazo. Su marido se levanta, despierto y listo para todo. Trota hasta el teléfono. Es un patrono y la oportunidad de trabajar. Suena el teléfono nuevamente y es el banco: "parece que hemos cometido un error en su balance...", comienza a decir un banquero nervioso, concluye diciéndole a Jerrod que tiene en su cuenta suficiente para pagar todas sus cuentas, incluyendo el alquiler de varios meses. ¡Socorro de deuda instantáneo! Jerrod es un optimista con cautela; no está seguro si debe decirle a LaVonne. Quizás esto no es real, quizás es un sueño, quizás... "¡Cariño!", grita antes de poder controlarse. Luego, corre hacia la habitación.
LaVonne se muestra escéptica. LaVonne piensa que su esposo finalmente ha perdido sus facultades mentales, ¡LaVonne piensa que Jerrod está loco! En ese momento suena de nuevo el teléfono. "Yo lo agarro", se ofrece ella. Jerrod sólo sonríe sabiendo que sólo pueden ser más noticias buenas. "Habla ella..." dice LaVonne. "Ahá, ah, sí, ah... sí, lo hice, ah, ¡por supuesto que sí! Sonríe ampliamente: "¿De verdad?" "Sí, claro, allí estaré". Comienza a reír mientras dice: "Hasta luego, ahhh y este..., ¡gracias! Colgando el teléfono, le dice a Jerrod: "Querido, querido, obtuve el empleo, el empleo con el gobierno". "¿Lo ves, lo ves?, te lo dije", dice él. LaVonne lo mira perpleja y dice: "Sí, pero, epa, es sólo una coincidencia." Y sin embargo, el teléfono sigue tejiendo buenas noticias a lo largo del día, puntuadas por la correspondencia, por amigos que vienen de visita y otros.
El día entero es un sueño, una ilusión fantástica que se hace realidad. LaVonne se entera de que está embarazada, está esperando un bebé de Jerrod... con todas las otras noticias del día, está también excitada y feliz. Jerrod asiste a una entrevista para un trabajo en una firma de abogados y obtiene el trabajo. Cuando se van a dormir esa noche... el mundo no podría estar más aislado para esta pareja. Hacen el amor en forma desaforada, comparten una intimidad que habían perdido hace mucho en su vida. Se besan, se saborean, se entregan mutuamente en un abandono total. Desfallecen en los brazos del otro, desfallecen y se quedan dormidos.
Después de una increíble secuencia de sueños para ambos amantes, se despiertan bruscamente. Jerrod duda por un momento, luego sale de la cama y mira a su alrededor. Son las 3:33 a.m. Jerrod teme a las consecuencias; de pronto se torna supersticioso. Regresa a la cama pero no puede dormir, se agita y da vueltas... al final, el agotamiento cobra su precio y se queda inconsciente.
El alba llena de luz el minúsculo apartamento, Jerrod y LaVonne se despiertan. Jerrod mira a su esposa, sale de la cama y levanta el teléfono... está desconectado , fuera de servicio. Le pregunta a su amor acerca del día de "ayer". "¿Ah?", pregunta ella encogiéndose de hombros. "¿Los trabajos, el banco, el teléfono?", pregunta él. "¿Qué has estado bebiendo?", pregunta ella con ironía y una risita nerviosa. "Yo, yo, yo supongo que sólo estaba soñando", declara Jerrod, disculpándose, con tristeza. Creyó un sueño, creyó en un milagro... pero incluso a las 3:33 a.m., los milagros no ocurren en la zona surcentro de Los Ángeles, y la mayoría de las personas ya no sueñan nunca más.
Creada: Octobre 29, 1999r.
Última actualización: Octobre 27, 2002r.
Traducción: Sol M. Castro Sánchez