ABDUCIDO

¿Mi nombre? Gerald T. Matthew, y vivo en esa ciudad en el sudoeste, la que es famosa por esas 'cosas': las luces, los colores. ¿Saben? ¿Esos OVNIs o platillos voladores de los que ustedes siempre están hablando? Bien, yo no soy dado a especular mucho, por lo menos no acerca de esa clase de cosas; no a menos, y hasta, que ocurra y me cachetee, como dicen. Para eso estoy aquí, hablando, escribiendo esto... de cómo pasó todo, en cualquier caso, no hace mucho más de un mes.

Todavía estoy lo bastante trastornado; todavía reacio a siquiera hablar de ello, para serles franco. ¡Diantre! Preferiría no decir nada. Desde que pasó, tengo problemas de sinositis; tengo dolores de cabeza, migrañas; tengo que tener cuidado con quien hablo y lo que digo... tengo que ser cuidadoso; ¿quién sabe cuándo pudieran estar mirando? Les digo, es una maldición ser 'especial', ser 'elegido'. Desde que pasó, no puedo dormir: tengo miedo de soñar... tarde en las noches, algunas veces, aún cuando mis ojos están cerrados, veo los rostros, ¡sus rostros!.

Yo sé; esto suena a disparate, incluso a locura. Eso es lo que dirán de todas formas; eso es lo que ellos les dirán a ustedes... los que no quieren admitirlo; los que no quieren que ustedes sepan la verdad. Pero ellos me hicieron algo esa noche; me cambiaron ... y no sé cuánto tiempo más pueda tener, cuánto tiempo más para divulgar esto, para contarles mi historia.

Supongo que debo empezar donde todo comenzó, es decir, relatarles lo que pasó. Era una de esas noches en las que tuve que trabajar hasta tarde. Debe haber sido alrededor de la una y media, quizás las dos de la madrugada. Las calles estaban vacías, desiertas, y el aire estaba húmedo con el rocío. Mis ojos fatigados contemplaron la calle que crucé, el bordillo de la acera sobre el que me subí, la acera, los comercios, silenciosos y vacíos, y entonces, ... miré hacia arriba, al cielo azul-negruzco de la noche. Estaba lleno de estrellas, nada inusual. Crucé otra calle, subí otro bordillo, y pasé aún más edificios.

Sé que suena extraño; caminar tan lejos en el medio de la noche - pasando calles desiertas y edificios vacíos y todo eso. Aunque como dije antes, salí tarde del trabajo y ustedes ya saben lo costosos que son los automóviles; ¡perdí el último autobús hace horas!

En fin, entonces crucé otra calle, y un prado abierto cerca de mi casa. Mi esposa ya debía haber tenido la cena lista, sin mencionar una agradable, tibia, suave, cómoda cama. Contemplaba el horizonte, y entonces, bien, ¡lo vi! Un círculo, una esfera, un globo de luz. Era más que resplandeciente. ¡Quemaba! Alumbró el suelo; proyectó una categórica sombra de mí a lo largo de la verdialfombrada pradera que yo cruzaba. ¡Me quedé helado! 'Un platillo', pensé, '¡Un platillo volador!'

El resplandor del platillo era tan brillante que alumbraba las mismas partículas de polvo en el aire. Esto no era ningún globo meteorológico, ningún avión secreto; era claramente de otro sitio, ¡otro planeta!

No tengo muy claro que pasó después. No sé los términos, las palabras, las teorías. No es que yo sea un ignorante; terminé la secundaria y todo; pero, la física, la ciencia de los cohetes, bien, está todo un poco fuera de mi alcance. Podría hablar de haces de luz y rayos y cosas de ciencia-ficción, y eso fue parte de lo que vi, pero eso no podría realmente explicar lo que pasó. Créanme, las películas no se pueden ni comparar a la realidad que viví aquella noche.

Lo que vi, lo que sentí, en lo que me convertí... fue una luz azul de neón, brillante - una carga, una especie de chispa. Salí disparado a través de lo que parecía ser una especie de conducto, ni aquí, ni allá, ni obstaculizado por la gravedad o por las dimensiones o la realidad. A partir de allí, y esto es tan difícil de explicar, me volví 'consciente'; percibía; me sentí flotando en lo que parecía como una masa verde lima de plasma eléctricamente cargado. Tal vez, es su manera de hacernos más lentos, de neutralizar la velocidad a la cual viaja esa chispa. Otra chispa, un destello brillante de color y luz, y me encuentro dentro del frío, gris, casco metálico de la nave, ¡del platillo volador!

Atemorizado y solo, no veo puertas, no veo escape. La habitación es pequeña; no hay junturas; no veo esquinas ni empalmes. No sé cómo fue construido o soldado o moldeado... es simplemente todo liso y muy extraño. Está tan quieto. Gritaría, chillaría, pero no serviría de nada. Nadie escucharía.

El silencio me atormenta; es lo que más percibo y siento. Es todo lo que percibo o siento. ¿Aterrizamos? ¿Está la nave inmóvil en el espacio, o estamos viajando a velocidades inimaginables a través del espacio y del tiempo y de las diferentes dimensiones? No tengo ni idea, ni sentido del movimiento o la dirección; sólo el silencio, ¡el atormentante silencio!

Es desde este silencio, y envuelto en lo que creo es una silueta artificial, que veo una especie de chispa satinada, pero mucosa, un ojo, un par de formidables ojos extraños. La curiosa criatura a la cual pertenecen estos ojos avanza con un par de zancadas y viene hacia mí. Es bajo de estatura; su piel es gris y el camuflaje perfecto junto a las paredes de metal de esta nave; sus brazos y piernas son largas y delgadas, y de apariencia endeble. Se extiende hacia mí, y ¡rápidamente me agarra!

Pataleando, y gritando, y luchando como mejor puedo, soy arrastrado en contra de mi voluntad por la criatura. Su apariencia es engañosa; es muy fuerte. Me hala y me arrastra como alguien lo haría con un saco de papas casi vacío. No parece notar mi resistencia mientras cruzamos un corredor y luego otro, desde la primera habitación a lo que parece como un cuarto de control, lleno de mesas, máquinas, artefactos, y aún a otra serie de corredores y a otra habitación.

Es la última habitación la que todavía me atemoriza. Miro alrededor, con puro terror, a las paredes grises, esterilizadas, lisas, sin vida. Una quietud fría llena el aire tibio, muerto. Un grupo de alienígenas grises me rodea como a una curiosidad. Yo sé que no soy nada más para ellos, sólo un animal de laboratorio para ser estudiado y examinado.

Mi mente grita; en mi mente, ¡lucho contra estos bastardos! Pero en la realidad, tengo miedo de lo que ellos me harán si grito, si lucho. Así que intento hacer de valiente; intento parecer listo y desarrollado, si no por ninguna otra razón, para que mis captores puedan quizás mantenerme vivo en vez de diseccionarme.

He oído decir que los alienígenas 'hablan' a través de la telepatía; he oído un montón de rumores... así que, de verdad, me esforcé, tratando de escuchar; me concentré, pero no me llegó nada. Quizás, estos alienígenas no perderían el tiempo que perdemos nosotros, hablándole a las mascotas o a las ratas de laboratorio. Quizás como los insectos ... ellos simplemente hacen las cosas por instinto. No les podría decir a ciencia cierta. Todo lo que sé, es que no escuché voces algunas, ni entonces, ni ahora. Nunca voces algunas.

Me tienden en esta mesa, ni de aluminio, ni de plástico, algo, un poco, como en medio de los dos. Algo de lo que estaba hecha toda la nave; algo que yo recuerdo como un aluminio de plástico, aunque estoy seguro de que no es nada parecido a alguno de nuestros productos.

Tiemblo; me estremezco; ¡Diantre!, probablemente lloré después de que me quitaron la ropa y comenzaron a explorarme aquí y allá con sondas. Una aguja me pinchó en el ojo una vez que me ataron. Creo que es entonces cuando otra cosa, otro tipo de aguja, una aguja gruesa me punzó en la parte posterior del cuello e implantó un pequeño dispositivo. La maldita cosa me molesta de vez en cuando; me irrita; algunas veces creo que se calienta y me quema un poco. Después, como que no me acuerdo. Ni sé como volví a la Tierra. Me avergüenza admitirlo; pero perdí el sentido.

Fui donde los médicos; les conté lo que sucedió. Un par de ellos tomaron placas de rayos X; hicieron otra especie de examen con imágenes también; pero no pudieron 'encontrar' nada. Creo que debe ser alguna especie de bio-dispositivo, lo que me quema dentro del cuello, algo que podría engañar a los médicos. Creo que se mueve algunas veces; se mueve más cerca de mi columna en la base de mi cerebro. Estoy seguro de que lo hace; estoy seguro de que eso es lo que tiene que estar haciendo. Tal vez entonces, bien, tal vez, se duplicará, y se apoderará de mi cerebro, o .. tal vez, si estoy de suerte; será cuando moriré.

Así que ahora conocen mi historia; ahora saben porque estoy encerrado en este agujero infernal que llaman hospital estatal con sus paredes grises, esterilizadas, lisas, sin vida. Música inofensiva y nada estimulante llena el aire. Un grupo de médicos grises examinándome como a una curiosidad. Yo sé que no soy nada más para ellos, sólo un animal de laboratorio para ser estudiado y examinado.

¡Oh! Les dirán que intenté matarme; les dirán que intenté cortarme mi propia garganta; ¡les dirán que estoy loco! Pero ahora, ustedes saben la verdad; ustedes saben que sólo trataba de sacarlo, el dispositivo, el aparato alienígena. Ustedes saben que no estoy loco. Sólo trataba de salvarlos a ustedes, de salvar a la humanidad, ¡de salvar al mundo! Así que si alguna vez me dejan salir de este lugar gris, ustedes sabrán que ellos tuvieron éxito, y que quizás ¡los alienígenas se han apoderado de mi cerebro! Entonces, sabrán que soy uno de ellos. Si alguna vez me dejan salir de este lugar, ustedes sabrán que hacer, ¿no es verdad? Lo sabrán; ¡tendrán que matarme! Por el amor de Dios, ¿POR FAVOR?

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Creada: 29 de octubre, 1999r.
Última actualización: 01 de octubre, 2000r.
Traducción: Sol M. Castro-Sánchez